Home

Ernestina, “un pueblo diminuto, con casitas de bazar, recortado en amplio cielo y deslumbrante trigal”.
El pueblo está ubicado en el confín del partido de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, a 186 kilómetros de Capital. La estación de ferrocarril “Ernestina” es la primera del partido. En 1852, su propietario Don Enrique G. Keen adquirió estas tierras y las convirtió en una zona productiva, dedicándose con todo entusiasmo a las rudas tareas rurales. Las tierras vírgenes fueron transformándose en campos muy fértiles a partir del trabajo del arado y la férrea voluntad de este hombre. El Doctor Enrique Agustín Keen, hijo del anterior, fue su propietario desde el año 1885 y continuó la obra, dedicándose a la producción agrícola y ganadera. En 1896 fundó el pueblo “Ernestina”, debido al nombre de su esposa: Ernestina Gandara Casares de Keen.
La historia dice que en 1926, el príncipe de Gales visitó Ernestina, lo que significó todo un acontecimiento. Aún se observan, en algunos sectores, muestras del asfalto de entonces. Los memoriosos sostienen que el asfalto se concretó merced a la visita.
Y así fueron desarrollándose distintas actividades: la apertura del Colegio “Doctor Enrique A. Keen”, con su hermoso teatro dirigido por la congregación de Hermanas, la Escuela Provincial N° 15, el Club Atlético “Ernestina”, el Hotel, la telefónica, la sastrería, la farmacia, el correo, almacenes, bares, peluquería...
Hoy es una utopía que se ha conservado con toda la magia, con todo el encanto de principios de siglo, veredas de ladrillo, naranjos y plátanos, bulevares con palmeras, molinetes y un curioso almenado que no se sabe si responde a sueños de antiguos fortines o de castillos. Aquí y allá aparecen toques neogóticos típicos de la época. Hoy todo está quieto, inmóvil; hemos perdido población, optimismo y alegría.



